En este hoy, tiempo donde la muerte está presente en la sociedad como real y como sombra de un presente cercano, el caos y la angustia dejan en la memoria colectiva marcas dolorosas e imborrables. Escuchamos ecos fantasmagóricos de voces reclamando memoria. “Para olvidar, es necesario recordar”. “Para poder morir es necesario que la vida esté presente”.